Ángel Romero, el virtuosismo y la sencillez de los grandes
Febrero 2, 2010 a las 3:41 PM , por admin
Mazatlán, Sinaloa.- En un poema de León Felipe, Este viejo y roto violín, él dice que leyó en alguna parte que sólo los virtuosos verán un día la cara de Dios. Ante esta contundente revelación no queda más que sentirse empequeñecidos por aquellos que tendrán semejante privilegio. Aún cuando el hombre sea él y su circunstancia. Por ello resulta un alivio hallar en una leyenda de la música contemporánea a un hombre con el distintivo de la sencillez.
El mundialmente aclamado guitarrista español, que llegó con diez años de edad a los Estados Unidos huyendo de las escasas oportunidades en su natal España, que ha interpretado con su guitarra a los grandes clásicos del género, que ha viajado por todo el mundo y ha recibido el Premio Presidente de la Academia de Música de Estados Unidos, (entre otros muchos ) un par de años antes que el mismísimo Plácido Domingo; es una persona sencilla, abierta y de un extraordinario sentido del humor, en donde la risa y la carcajada están a flor de piel.
Esta es la primera vez que Ángel Romero viene a Mazatlán en plan de trabajo. No en plan profesional, dice él, sino en plan semi-profesional, porque venir sólo en ese plan, sería muy aburrido. Antes vino y se hospedó en un conocido hotel de la Zona Dorada. Y Mazatlán es un sitio que le encanta confirma, tanto que no descarta vivir en este puerto. Yo soy un tipo que nunca crecí, dice. Soy un tipo que le encanta estar en la playa, volando mi avión, con mis playeras y mis sandalias.
Se declara un hombre que le gusta pasársela en la playa con sus bermudas y sus lentes para el sol, escuchar a los grandes Mozart, Beethoven, Bach, Shubert. Y al preguntarle sobre sus preferencias musicales responde lo cambiante que pueden ser de un momento a otro: “Escucho a Beethoven y digo todo está dicho con este tipo, es el más grande que hay. Luego oigo a Mozart y me pasa lo mismo…”
Unos años antes de que él naciera, su padre Celedonio Romero, también un guitarrista virtuoso, estuvo a treinta minutos de ser llevado al paredón. Esto sucedió durante la Guerra Civil Española. “Mi padre era antifranquista y sólo por la intervención de un general que lo conocía y lo admiraba, mi padre pudo salvarse de morir fusilado. Entonces esta entrevista no estaría sucediendo”. Con el pretexto de visitar a unos parientes en Portugal, su familia pudo abandonar tierras españolas y salir primero al país vecino y luego emigrar a los Estados Unidos.
“Pero México abrió las puertas y los brazos para muchos españoles. Y a nadie se le olvida. A ningún español que sea buen español se le olvida eso. Respondió México con mucha categoría”.
Ya había debutado como músico profesional a los 6 años de edad. A los 16 años lo hizo en Estados unidos en un concierto en el Hollywood Bowl, tocó por primera vez en la Costa Oeste el célebre Concierto de Aranjuez, de Joaquín Rodrigo. Aquella ocasión también fue la primera vez que un guitarrista participaba como solista de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles.
Hay momentos de su vida, afirma, que se pregunta por qué no se dedicó a otra cosa en la cual pudiera servir más a la gente: como un médico, un cirujano. Y es cuando su esposa le replica diciéndole que también la música actúa como una medicina, como un bálsamo para el alma. El famoso director concertista se declara un niño al que le gusta pasar largas horas en la playa y caminar por la arena sin pensar en nada más que en el vuelo de las gaviotas y en el viaje de las nubes por la bóveda azul.
De pronto se olvida de hablar sobre su carrera profesional al descubrir dos sillas más allá al barítono Adán Pérez y se deshace en elogios para el joven cantante mazatleco. Han sido compañeros en algunas producciones y cuando lo oyó cantar unas arias, dice, se quedó de una pieza. Ante la risa socarrona de Adán Pérez, el maestro aclara que él nunca habla nomás por hablar. “Al menos no digo lo que no siento. No tengo necesidad de eso”.
Hace muchos años Ángel Romero estaba echado de panza en uno de los pasillos del Teatro Metropolitan, tenía 14 ó 15 años. Estaba ahí escondido para que no lo echaran porque no traía boleto. Se hallaba tirado en el piso para escuchar a Don Giovanni. Pero ya le había pedido al acomodador que le echara aguas por si llegaba uno de los supervisores. Finalmente fue sorprendido y el hombre aquel le dijo que mucho debía gustarle la música para atreverse a hacer lo que hacía, para animarse a meterse en esos problemas con tal de presenciar el espectáculo. Le preguntó si pensaba dedicarse a la música algún día. Y entonces el jovencito le dijo que en realidad ya se dedicaba a la música: “No, no, no, tengo un concierto mañana en el Carnegie Halls. Y el hombre aquel no pudo reprimir una carcajada ante tan inusitada revelación.
“La música para mí es una ilusión, es como yo miro, como hablo, como yo me levanto, como yo me acuesto. Y no la tomo como una cosa profesional. No es un deber. No es que yo me levante y diga: Ay, tengo un concierto. Debería tener muchos más… o menos. No. Es algo muy natural, completamente natural. Es mi modo de expresarme, con los dedos, con mi guitarra, desde muy niño, no conozca una forma mejor. Hace muchos años, cuando tenía cinco, en Sevilla, estábamos en un concierto, tocaban El Mesías, de Hendel. Yo estaba dirigiendo a la orquesta, desde mi asiento. Cuando el director me vio, el gran maestro Ataulfo Argenta, que ya murió, murió muy joven. Vino conmigo y me llevó al pódium y me dio la batuta y yo empecé a dirigir. Todavía conservo esa batuta”
Este sábado 6 de febrero, en el Teatro Ángela Peralta, a las 20:00 horas, el maestro Ángel Romero, director de las mejores orquestas del mundo, cuyas actuaciones se cuentan en Londres, París, Berlín, Viena, Madrid, Munich, Zurich, Chicago, Los Ángeles y Nueva York, entre otros, alternará con la Orquesta Sinaloa de las Artes, en un festín musical con las mejores voces sinaloenses: el barítono Adán Pérez, la soprano Penélope Luna y la mezzosoprano Sarah Holcombe Urquijo. Todo ello para dar marco excepcional a la entrega de los premios Mazatlán de literatura, Clemencia Isaura de Poesía y Antonio López Sáenz de Pintura.
Esta semana Ángel Romero impartirá una cátedra a los jóvenes más adelantados de la Escuela Municipal de Música, serán alrededor de seis jóvenes que tendrán el privilegio de recibir indicaciones del gran maestro concertista español. El ingeniero Ricardo Urquijo explica que serán pocos los llamados porque el maestro debe trabajar al menos media hora con cada uno de los muchachos.
Los boletos para la Velada de las Artes, ya están a le venta en los módulos de La Gran Plaza, las oficinas de CULTURA, ubicada en Avenida Miguel Alemán 203, Col Centro.
Costo: $400.00 luneta, $350.00 1er. Balcón, $250.00 2do. Balcón, $150.00 3er. Balcón.
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Categoría Revista Arte & Letras / Etiquetas: Etiquetas: Arte, Cultura, Eventos, Música, Música Clásica, Orquesta, Sinaloa, Teatro, /
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